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miércoles, 8 de diciembre de 2010


CIEGO

Cuando era niño sabía
que las estrellas solo podían
hacerse más brillantes
lucir plenas
radiantes
Y nos acercaríamos
nos acercaríamos
Dejando esta oscuridad atrás
Ahora que ya soy mayor
entiendo que era un error
que aquellas estrellas
deberían estar sobre mi cara
Cuando me encuentro a solas
pensando en ti
pensando en nada
sin embargo me siento como
si estuviera ciego
Lo siento
estoy ciego
Ojalá las estrellas pudieran brillar ahora
sentir que me acompañan
que están más cerca
que conmigo ríen
que sin mi lloran
Pero no mejorarán mi pesar
Están cerca
lo se
las noto vibrar
y eso hace
que mi pasado
mi presente
se haga dolorosamente claro
dañino
por ausente
El escucharte ahora
El verte ahora
no me hace sentir fuerte
no es mi guía tu faro
aunque puedo verme
desde fuera de mi
debo examinar mi aliento
verme por dentro
sentir que espero de ti
Ya que me siento ciego
como si estuviera ciego






despedidas

Pero si hoy pierdo la vida
por no poder vivir sin ti
¿Qué pedirle a un destino
tan cruel
y tan mezquino
que nos ha separado asi?

¿Qué cobijo encontraría
en una casa vacía
que sólo la luz de tu risa
llenaba siempre de abril?

No será un dios quien decida
cortar la soga dormida
que nos une y nos separa
por siempre
y por fin

Ya no habrá nadie que escriba
versos de amor y ternura
que cuente con qué locura
te tuve
y te perdí.
Pues sólo una lágrima oscura
será testigo de un verso,
que sin remedio ni cura
sirve de adiós sin beso
a una alcoba de amargura
desde que te vi partir.

¡Que se hundan mis cuatro paredes!
¡Que caigan cristales al suelo!
! Que estallen estrellas del cielo
y reviente el mundo entero!
Pero escucha antes que acabe
mi último deseo y anhelo
recuerda lo que un día fuimos
por siempre tuyo
te quiero.




libre

Lávate esas  lágrimas de la cara
enfréntate al amanecer.
Rompe todas sus fotos
deja deshecha la cama
pon por nombre el olvido
a quien te hizo padecer.

Grita sola ante el espejo
¡hoy no hay nada que me ata!
Siente alejarse a lo lejos
un cariño de reflejos
un amor que hoy se muere
un amor que ya no mata

Pon color a esas arrugas
pon sonrisa a ese deseo
ponle tumba a aquellas dudas
deja abierta esa camisa
y siéntete guapa de nuevo

Vuélvete adolescente
quema esa ropa de antes
haz añicos ese anillo
que hoy destaca por oscuro
lo que ayer era de brillo.

Y olvida de repente
Que tuviste un compromiso
que sellaste con un beso
un castigo que nadie quiso.

QUE HOY POR FIN SOPLA ESA BRISA
QUE HOY POR FIN SALGO A LA CALLE
QUE HOY NO HABRA NADIE QUE HALLE
EN MI CARA MAS QUE ALEGRIA
EN MI ALMA MAS QUE SONRISA.




La senda del olvido

Pasos resuenan en la senda del olvido
pasos vacíos
sin sentido
sin destino

Ruido de silencio se hace eco de la nada
silencio que lleva
a una senda yerma
olvidada.

Sombras lejanas confundo con niebla
carentes de alma
de futuro
de tierra.

Puentes partidos conminan mi paso
a un camino de heridos
por falta de ser queridos
por un presente de ocaso.

Plantas de piedra de un blanco desnudo
olvidaron dar su sombra
en este murmullo de silencio
en este murmullo mudo.

¿A dónde acudir si no hay un cobijo?
¿de quién recibir
un abrazo
un beso?

Si sólo de aquel que en su día predijo
este final de desdicha y desprecio
guardo hoy recuerdo y memoria
guardo su imagen cual espejo.

Este desierto de oscuridad y amargura
nos deja un cielo muerto
que ha perdido su altura
pues llora a ras de suelo
asustado en la espesura
por haber perdido el vuelo
por enfermar
sin tener cura.

De repente veo una sombra
¿será un compañero?
¿será un amigo?
Sólo una sombra más
en la senda del olvido

ROJO

No me importan mil castigos
no es tu vara lo que temo

No me intimidan mil castillos
ni arengas a soldados de humo.

No me asustan bosques de lanzas
con puntas untadas en sangre,
ni botas cansadas y rotas
de pisar la razón del hombre.

No me encierran estas rejas
es mi mente
la que es libre
Ya no beso banderas viejas
que huelen
a campos yermos
que ondean
a vientos enfermos
ante sombras
que siguen firmes

No me callará tu mordaza
no me atarán tus esposas
Jamás
me oprimirá tu amenaza
de homenajes a viejos muertos
con mil ramos
de rosas rojas.

Ya no me escondo a tu ira divina
tus paraísos
tus edenes
los encontré en tantos sitios
los probé en tantas esquinas
que tus tormentos celestiales
ni los veo
ni los creo
ni los temeré mientras viva.

Tus vírgenes de yeso
no podrán hacerme sufrir
lo que mi corazón
aún preso
pero fuerte
y decidido
ya ha sido capaz de resistir.

Eres tú
el de ese trono
eres tú
aquí mi esclavo
conminado
a un pasado
a un presente
decadente y olvidado.


Temes mi lengua
mi prosa
mi verso
temes la libertad que gozo
 que sea escuchado
 que tu secreto revele
que tu principe no es de cuento
que tu palacio no es de ensueño
que tus siervos no son tuyos
y que se revelarán a cientos
a pesar
de tus mil tormentos.

Pones vendas en mis ojos
me quitaste mil Primaveras
pero bien sabes
que mi signo
es ser ROJO
Y ser libre
MI BANDERA.